El fino arte de convivir musicalmente (y que a veces fluya y a veces no).

 

Me encanta juntarme con otros músicos a improvisar. Cuando vivía en Tepoztlán (MX), teníamos un día fijo por semana destinado rigurosamente al puro jam (la famosa “alfombra voladora”), y el grupo siempre variaba: a veces éramos 4, a veces éramos 15 personas. Y había de todo: guitarra acústica, eléctrica, criolla, ukelele, djembés, bombos legueros, arpas pitagóricas, flauta traversa, saxo, además de miles de “sonajeros” diversos y por supuesto, un buen par de mics. En algunas oportunidades hasta venían bailarinas, y muchas veces también participaban los niños. Es uno de los recuerdos más lindos que tengo de mi estancia en Tepoz.

Así que cuando se presenta la oportunidad de juntarse a hacer música “porque sí”, no me la pienso dos veces! Y me sumo. Y en general fluye, hay entendimiento, hay sincronía, flow. Se abren espacios para que cada uno “haga su gracia”, hay miradas, acuerdos, respeto, y muy importante: si hay una voz cantante, hay un lugar especial para la voz (no porque yo sea cantante, de hecho, muchas veces solo toco instrumento, sin cantar).

Peeeero… Hay veces en que la cosa nomás no camina. Sucede con menor frecuencia, pero sucede. Y sospecho que es siempre una cuestión de ego: hay alguien que quiere sobresalir más que el grupo, una “parte” que quiere resaltar del “todo”.

Hace poco nos juntamos a jammear con unos amigos “nuevos”, por así decir, y se develó el elemento desestabilizador: un manija, lo que se dice.

Lo cual me recordó algo muy bueno que leí por ahí: los “consejos para músicos”, escrito por Chick Corea. Y que dice así:

1- Toca solo lo que escuches.
2- Si no escuchas nada, no toques nada.
3- No dejes que tus dedos divaguen: ubícalos intencionalmente.
4- No improvises eternamente: toca algo con intención, desarróllalo (o no), pero luego termina y haz una pausa.
5- Deja espacio – crea espacio -. Intencionalmente crea espacios en donde no estés tocando.
6- Haz que tu sonido se mezcle. Escucha tu sonido y ajústalo al resto de la banda y al cuarto o la sala.
7- Si tocas más de un instrumento a la vez – como un kit de batería o múltiples teclados-, asegúrate de que están balanceados unos con otros.
8- No hagas nada de tu música de manera mecánica, o siguiendo patrones por hábitos. Crea cada sonido, frase y pieza con una elección deliberada.
9- Guía tu elección acerca de qué tocar según lo que te gusta, no según lo que los demás piensan.
10- Usa el contraste y el balance de los elementos: alto/bajo, rápido/lento, fuerte/suave, tenso/relajado, denso/esparcido.
11- Toca para lograr que los otros músicos suenen bien. Toca cosas que harán que la música general suene bien.
12- Toca con el cuerpo relajado. Siempre libera cualquier tensión que hayas creado.
13- Crea espacio: comienza, desarrolla, y finaliza frases, con intención.
14- Nunca golpees o maltrates tu instrumento: toca fácil y agraciadamente.

De todos estos consejos, que son excelentes (y de sentido común, en gran medida), resalto sobre todo tres:

DEJA ESPACIO, CREA ESPACIO

HAZ QUE TU SONIDO SE MEZCLE con el resto de la banda y la sala

TOCA PARA LOGRAR QUE LOS OTROS MÚSICOS SUENEN BIEN

Tocar en grupo es hacer tu ego a un lado, abrir los sentidos y volverte un canal! Rendirte totalmente al momento presente, a ese tiempo y ese espacio, con esas almas que coexisten a tu lado, y permitirte ser un eslabón más del fino hilado resonante que se teje por arte de la puritita MAGIA, solo en esa situación. 🙂

 

 

Foto: Jam en “Lo mejor de cada especie”, evento organizado en La Jungla. Foto por Ariadna Tepper.

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