Comparto esta nota que escribí para revista ELDO con algunas consideraciones sobre el talento.

Cuando era chica, tuve un maestro. Era el vagabundo del pueblo, era el erudito del pueblo, era el marginado en el pueblo, era un ser excepcional. Le decían “el franchute”, nunca nadie supo su nombre. Fue mi maestro de idiomas desde mis 15 hasta mis 18 años. Me presentó un universo totalmente diferente al mío (de la escuela y la familia, básicamente), y fue un encuentro extraño, a veces difícil, pero siempre, siempre, nutritivo y valioso.

Una de las cosas que el vagabundo le enseñó a mi yo de 15 años fue jamás juzgar un libro por la tapa o por el título. Es más: jamás juzgar un libro sin antes haberlo leído. De la biblioteca de mi casa, se llevaba con la misma diligencia un tratado de química o una novela. Leí todo, todo lo que podía, todo lo que cayera en sus manos. Y no juzgaba: para él, todo libro era simplemente una expresión más del vasto conocimiento humano, de las innumerables facetas y matices de la Humanidad.

Todo valía la pena ser leído, porque todo éramos nosotros.

Bien, ¿por qué esta introducción? Simplemente para decir que el texto a continuación viene de un libro titulado “El talento nunca es suficiente” del autor australiano John C. Maxwell. Es un libro que muchos considerarían de auto-ayuda, aunque ese término trae más confusión que otra cosa. Otros lo llamarían de “desarrollo personal”, pero bien podría ser un libro de estudio, un libro de psicología, un libro de comportamiento, de sociología, de marketing, en fin. Un libro.

Yo lo leí y abrió una puerta en mí.

Entonces escribí una nota para la revista ELDO (una publicación de edición independiente que se distribuía en Eldorado, mi ciudad natal, donde yo solía escribir sobre los avatares de llevar una carrera artística de manera independiente). Y con cariño se los comparto:

El talento no es suficiente

El talento con frecuencia está sobrevalorado y por lo general malentendido. Es frecuente escuchar que cuando te va bien “es porque tienes talento”. Lo cual es falso y engañoso porque, si el talento por sí solo es suficiente, ¿por qué conocemos personas muy talentosas que no son exitosas?”.

Me puse a pensar en la cantidad de personas talentosísimas que conozco en la música, y que sin embargo no son reconocidas (ni siquiera conocidas), ni poseen fortunas (¡ni por asomo!), y casi al mismo tiempo, por oposición, aparecieron otros ejemplos de personas ni tan talentosas a quien sin embargo les va muy bien (en el sentido más material del éxito), y este texto me hizo reflexionar sobre algunos aspectos.

Va hoy un pantallazo del libro.

  1. Creer eleva tu talento. Muchas veces, el primer obstáculo (y el más grande) hacia el éxito es la fe en uno mismo, una limitación auto impuesta, como ponerle un “techo” a su propio talento. Por el contrario, cuando las personas creen en sí mismas, liberan un poder que inmediatamente las lleva a un nivel más alto.
  2. La pasión estimula tu talento. ¿Qué es lo que lleva a las personas a arriesgarse, seguir adelante y hacer lo que sea necesario para lograr sus objetivos? No es el talento, es la pasión. La pasión es más importante que un plan, y crea fuego, otorga fuerza, renueva la energía. Una persona apasionada con un talento limitado se desempeña mejor que una persona talentosa pero pasiva.
  3. La iniciativa activa tu talento. Las personas extra-talentosas no esperan que todo sea perfecto para poder dar un paso, no esperan que todos los problemas o los obstáculos desaparezcan, no esperan hasta que el temor disminuya: toman la iniciativa. “Da el primer paso y el camino se abrirá”, dice la frase.
  4. El enfoque dirige tu talento. El talento sin enfoque es como un pulpo en patines: hay mucho movimiento pero no se sabe a dónde va. El éxito necesita orientación: enfocarte en lo que podés hacer y no en lo que no podés hacer.
  5. La preparación posiciona tu talento. Cualquier logro espectacular viene de una preparación que no es nada espectacular, sino un cúmulo de pequeñas tareas, prácticas y logros intermedios. La preparación es un proceso, no un evento. Y precede a la oportunidad.
  6. La práctica afina tu talento. Uno juega al nivel en que practica. Y lo que eleva a algunos individuos por encima de los demás, se puede resumir en tres palabras: Un poco más. “Hacer lo necesario, y un poco más”.
  7. La perseverancia sostiene tu talento. La perseverancia no es un asunto de talento, tampoco de tiempo, sino que tiene que ver con acabar lo iniciado. El talento provee la esperanza para el logro, pero la perseverancia lo garantiza.
  8. La valentía prueba tu talento. Las personas piensan que el valor es una cualidad requerida sólo en momentos de peligro extremo o tensión, pero en realidad es una virtud diaria. Por eso algunas personas con talento mediocre, pero con un deseo interno fuerte y gran valentía, van más allá que las personas con un talento superior.
  9. La disposición de aprender amplía tu talento. A las personas altamente talentosas les cuesta trabajo tener una disposición de aprender, porque piensan que lo saben todo. La disposición de aprender es simplemente el deseo de escuchar, aprender y aplicar, de descubrir y crecer, de aprender, olvidar y volver a aprender.
  10. El carácter protege tu talento. Las personas talentosas pueden sentirse superiores y esperar privilegios especiales. El carácter les ayuda a no hacerlo. Las personas talentosas son elogiadas por lo que los demás ven en ellas. El carácter desarrolla lo que está dentro de ellas. Las personas talentosas tienen el potencial de ser personas que marcan la diferencia. El carácter marca la diferencia en ellas. Las personas talentosas con frecuencia son un regalo para el mundo. El carácter protege ese regalo.
  11. Las relaciones influyen en tu talento. Con personas que te alienten y te animen, tu talento irá en una dirección positiva. Con personas que te consumen constantemente, que te llevan en una dirección mala o que te derriban, será casi imposible que tu talento vuele.
  12. La responsabilidad fortalece tu talento. No hay nada que le dé más «músculo» al talento como la responsabilidad. Ésta eleva tu talento a un nuevo nivel y aumenta tu resistencia. Sin embargo, muchas personas no quieren responsabilizarse. El resultado es un talento endeble que no resiste a los embates.
  13. El trabajo en equipo multiplica tu talento. No importa lo talentoso que seas, siempre vas a tener puntos débiles. Y la mejor manera de sortearlos es asociándote con otras con personas que tengan fortalezas en estas áreas. Si querés hacer algo realmente grande, tenés que trabajar en equipo. Además, es una de las experiencias más gratificantes de la vida.

 

Corina Lawrence (www.corinalawrence.com) es una cantora, autora y compositora eldoradense.

 

(Publicado en Revista ELDO – Edición independiente – Eldorado, Misiones, Argentina – 2016)

 

 

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